domingo, 4 de enero de 2026

Inicio de año y regreso a actividades: cuando el “Feliz Año” dura menos que el aguinaldo.

El inicio de año no llega solo. Llega con Jorgito, con Toñito, con la compañera que ya está cansada desde el lunes y con el jefe que dice “vamos con todo” sin especificar qué.

El regreso a actividades no es un regreso… es una reunión forzada entre gente que no se vio, pero tampoco se extrañó.

El primer día: llegan todos, menos las ganas.

Jorgito llega, no por entusiasmo, sino porque el transporte todavía no se ha descompuesto del todo.

Toñito llega temprano, con su mochila, su cara de hueva y la pregunta obligatoria:

—“¿También sentiste que las vacaciones duraron como tres horas?”

La respuesta es siempre la misma:

—“Sí”.

El café inaugural del año.

El café de inicio de año no se toma: se abraza.

Toñito lo sostiene con ambas manos como si fuera un objeto sagrado, lo huele.

Ese café sabe a:
  • Regreso.

  • Tráfico.

  • Excel.

  • Renuncia no presentada.

A eso hay que añadir a la compañera de enfrente, la que llega más o menos a la misma hora que Toñito, pero cabeceando en su lugar a pesar de ir llegando apenas. Parece que las vacaciones no le sirvieron de nada.

Las conversaciones incómodas de Enero.

En la oficina se escuchan diálogos automáticos:

—“¿Qué tal las fiestas?”

—“Bien, tranquilas.”
(mentira colectiva)

Jorgito asiente, Toñito agrega:
—“Yo ni descansé”.

Nadie pregunta más, porque nadie quiere detalles. Solo quieren que den las once para el siguiente café o mejor aún, las tres para irse a casa.

El trabajo que “se quedó pendiente”.

El sistema prende, El correo se abre, Toñito ve 86 mensajes no leídos.

Toñito dice:

—“Seguro son puros correos de feliz año”.

No, no lo son.

Son pendientes y urgencias que nadie hizo mientras él no estuvo y el clásico:

“Retomando el tema que dejamos pendiente antes de vacaciones…”

Ese tema que ya nadie recuerda, pero ahora es prioridad nacional.

Propósitos laborales que no sobreviven a la semana.

Jorgito se prometió:

  • Ser más organizado.

  • No enojarse.

  • Comer sano.

Y tan solo ejecutar y no pensar que para eso, están los pinches jefes.

«Si el jefe piensa pendejadas, yo solo ejecuto, y me vale madre».

Toñito prometió tan solo esperar y ver como todo se va a la chingada comenzando el año.

Aunque la verdad es que, para el miércoles:

  • Ya están comiendo pan.

  • Ya están estresados.

  • Ya están contando los días para el siguiente puente.

Y el sistema godín vuelve a su equilibrio natural.

Conclusión.

Así inicia el año:

con Jorgito, con Toñito y con todos regresando a su lugar como si nunca se hubieran ido.

El inicio de año no trae motivación, trae café, resignación y una nueva carpeta llamada “Oficios 2026”.

Y aunque nadie lo diga en voz alta, todos piensan lo mismo:

“Puta madre, a ver como nos va este año.”

Bienvenidos de nuevo, el teclado los esperaba, el café y el estrés también.

¡GODINEZ POR SIEMPRE!



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