domingo, 31 de mayo de 2026

El Mundial Godín: cuando la oficina se convierte en estadio (aunque nadie preguntó).











Hay eventos que paralizan países; Terremotos, Apagones, Caídas del sistema y claro... el Mundial.

La diferencia es que el terremoto avisa menos.

Faltan meses para que empiece y la oficina ya parece sala de juntas de la FIFA. Las secretarias imprimen calendarios de partidos, preguntan quién irá a la inauguración, hablan de uniformes, promociones, banderas y vasos conmemorativos como si ellas mismas fueran a entrar de titulares con la selección.

Jorgito observa desde su lugar mientras juega en su computadora, más lenta y antigua que el trolebús que llegaba hasta el estadio azteca, ahora, llamado estadio banorte.

Toñito ya está enojado.

—Otra vez van a estar con eso del fútbol —dice mientras deja su mochila—

—Y todavía ni empieza, mano —responde Jorgito.

—Precisamente por eso.

Toñito odia el Mundial, No poquito, No normal.

Lo odia con esa intensidad que normalmente la gente reserva para los Lunes, los impuestos o las facturas que hay que pagar.

—Es mera mercadotecnia —dice.

—Pues sí, pero también es fútbol.

—¿Y qué ganamos nosotros?

—Pues… nada.

—Entonces.

La conversación termina ahí porque Toñito rara vez discute para encontrar respuestas. Discute porque ya viene molesto desde el transporte, pensando en como estirar el dinero para que alcance.

Mientras tanto, las secretarias viven otra realidad. Una ya preguntó si permitirán ver partidos. Otra quiere decoración temática. Otra ya propuso una quiniela.

La oficina ni siquiera tiene presupuesto para cambiar focos quemados, remodelan pero dejan ahí, todo más o menos decente pero siendo honestos, más pitero que nada, ah pero eso si, misteriosamente, siempre aparece dinero emocional cuando se trata de fútbol.

Los jefes tampoco ayudan.

Fabirú llegó sonriendo.

Eso ya era mala señal.

—Va a estar bonito el ambiente —dijo.

Toñito levantó la vista.

—¿Bonito para quién?

Fabirú ignoró la pregunta, como buen jefe accidental.

Luego apareció el Míster, Viendo hacia el suelo y caminando lento, como inspeccionando que no haya grietas.

—¿Quiubo? — llega saludando, como si todo fuera una fiesta.

—¿Ya listos para el mundial? — pregunta contento, mientras el sistema medio funciona y colapsa de repente con copias mal hechas.

Nadie entendió exactamente qué quería decir, pero sonó suficientemente administrativo como para dejar de preguntar.

A partir de ahí comenzó la transformación.

Los correos empezaron a cambiar.

Primero:

"Favor de enviar reporte pendiente."

Después:

"Favor de enviar reporte pendiente y no olvidar apoyar a México."

Luego:

"Reunión reprogramada por partido."

Y así, lentamente, la oficina dejó de parecer oficina.

Jorgito no odia el Mundial, solo le parece curioso. No le gusta ver partidos y le causa risa cuando escucha que festejan un gol en alguna otra parte de la oficina, aunque dentro, el sabe que los pendejea a más no poder.

Pero a final de cuentas, le gusta un poco el ambiente pues dejan de presionar en cuestiones laborales por estar de pendejos viendo futbol.

Pero también sabe que después de los gritos, las playeras, las quinielas y las apuestas de tortas, todos regresarán exactamente al mismo escritorio.

Porque el Mundial termina.

La chamba con y en el sistema no.

Una mañana, mientras todos discutían alineaciones, Toñito soltó:

—Imagínate emocionarte porque once pendejos patean un balón.

Jorgito respondió:

—Imagínate emocionarte tanto por odiarlo.

La secretaria huevona que nunca hace nada, lo escucha y nomás medio sonrie y tuerce la boca. ¿Cómo lo sé?, porque la he visto.

Y luego silencio. Toñito tomó café y Jorgito se fue a su lugar.

La secretaria guerrillera comunicó:

—¡¡YA SALIÓ EL CALENDARIO OFICIAL!!

Y así siguió la jornada.

Porque esa es la magia del mundo godín. Da igual si gana México. Da igual si pierde.

Da igual si somos sede, Al día siguiente todos volverán a lo mismo:

  • Checar entrada.
  • Abrir sistema.
  • Tomar café.
  • Quejarse.
  • Y repetir.

Aunque ahora… con banderitas.

Pero bueno, es lo que tenemos, es lo que hay y mientras nuestra mentalidad no cambie, recuerda compañero:

¡AL PUEBLO, PAN Y CIRCO!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El Mundial Godín: cuando la oficina se convierte en estadio (aunque nadie preguntó).

Hay eventos que paralizan países;  Terremotos,  Apagones,  Caídas del sistema y claro... e l Mundial. La diferencia es que el terremoto avis...